17 abr 2010

PARTE I

"Es la 1 de la madrugada. Martes. Llevo 2 horas intentando conciliar el sueño pero es imposible. Mi cerebro está tan acostumbrado a estar bajo los efectos de la cocaína antes de irme a la cama que cuando no es así me resulta casi imposible dormir. Sé que en la calle hace un frío terrible capaz de congelar mi alma con sólo rozarla. No me importa porque hace mucho tiempo que está helada. Durante todo el día he luchado contra la Voz. La Voz que me dice que tengo que ir a comprar cocaína. La Voz que me dice que sólo así desaparecerá el dolor que me aprisiona desde hace tanto tiempo. La Voz que me recuerda que no tengo a nadie, que estoy solo y que siempre lo estaré. Me rindo. Quiero no-sentir. Necesito no-sentir.

Me pongo unos vaqueros, una camiseta y un plumas encima. Hace dos días que ha nevado en mi ciudad, así que es probable que el sitio al que voy se haya convertido en un barrizal después de que se derritiese la nieve. Decido enfundarme en los pies unas botas de trekking. Cojo la cartera y compruebo que contiene 30 euros. Ese es el precio del no-sentir. Salgo a la calle.
Hay mucha niebla, tanta que se traga sin piedad la tenue luz de las farolas que me rodean. Busco el coche con la mirada. No recuerdo dónde lo dejé la tarde anterior.. Creo verlo. Sí, allí está.

Entro al coche. El frío que hace en su interior es brutal. El vaho sale de mi boca con fuerza mientras respiro e intento introducir la llave en el contacto. La calefacción no funciona. Las manos me tiemblan de frío. Consigo arrancar el coche, que comienza a escupir un humo venenoso y blanco por el tubo de escape, que asciende hacia un cielo gris y sin luna. Una luna que se esconde con tristeza desde lo alto por lo que voy a hacer una vez más. Y ya son tantas que he perdido la cuenta.
Durante la media hora que tardo en llegar allí a donde me dirijo una sóla idea inunda mi mente, sin dejar espacio para ningún otro pensamiento: sentir una vez más cómo la cocaína entra en mi nariz. Y después, me sentiré bien. El dolor desaparecerá. Lo sé. Siempre es así."
PABLO.31 AÑOS. CORUÑA


Ayer fué una gran noche, con todo lo que conlleva la noche.

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